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Mayo 14, 2020 18:04 hrs.

Raúl García Araujo › AquiEdomex

Gobierno Nacional › México Ciudad de México


En medio de la crisis sanitaria y en la semana más crítica de la pandemia por el coronavirus, una guerra de egos y de envidias se suscitó en los pasillos y las reuniones de Palacio Nacional, con algunos actores responsables de atender esta situación en nuestro país.

Incluso, algunos de los presentes comentaron a En Corto que, en el primer círculo del presidente Andrés Manuel López Obrador, e incluso él, tienen la plena certeza que un grupo de funcionarios son los responsables de filtrar información, «imprecisa», del manejo diario de fallecimientos en México por Covid-19.

El llamado ‘fuego amigo’ sirvió para que medios internacionales, como The New York Times, The Washington Post, The Wall Street Journal y El País, golpearan la credibilidad del equipo de trabajo que viene manejando la crisis sanitaria por Covid-19, e incluso la del propio mandatario.

Las fuentes aseguran que se tiene la percepción de que hay coraje y hasta envidia, incluso de funcionarios de primer nivel, como secretarios de Estado, después de que las predicciones matemáticas del equipo que dirige el subsecretario Hugo López Gatell han sido acertadas y que estrategias como la Sana Distancia y quedarte en casa han permitido contener el número de muertos en el país, que está lejos de las predicciones internacionales que indicaban que podría haber más de 20 mil decesos, tal y como ocurrió en Italia.

Los número oficiales, hasta el momento, no superan ni los 4 mil fallecimientos por Covid-19. Lo cual, coloca al equipo responsable de atender la crisis, en un lugar privilegiado frente al presidente, quien, incluso en los próximos días dará a conocer «buenas noticias» de cómo nuestro país, libró la batalla contra la pandemia mundial.

Resulta que el grupo que apostaba por lo peor y no creía en la estrategia contra el coronavirus, quedó marginado y muy expuesto, sobre todo para los siguientes meses, en donde el inquilino de Palacio Nacional piensa hacer un ajuste de su equipo de trabajo, ya que tiene en la mira a algunos funcionarios que no están dando los resultados y ni están poniendo su mejor esfuerzo para sacar adelante lo que ha llamado la Cuarta Transformación.

Las acusaciones de dañar el trabajo y la credibilidad del Gobierno Federal, se extienden hasta el Gobierno de la Ciudad de México, que encabeza Claudia Sheinbaum.

Si bien es cierto que la Jefa de Gobierno de la capital del país es una de las funcionarias más queridas por el Presidente, ella sabe que algunos de sus colaboradores no están tan comprometidos, no sólo con su labor en la administración local, sino con el trabajo que se viene haciendo desde Palacio Nacional, al cual han criticado en reuniones privadas.

El círculo cercano del presidente está ubicando y detectando a «los traidores» de la 4T, para que después de pasar la crisis sanitaria por la pandemia de Covid-19 y atender ahora la crisis económica que se viene, pueda tomar cartas en este asunto y ajustar cuentas de sus dichos, pero sobre todo, de pretender dañar el trabajo que se viene realizando todos los días con el equipo responsable de la batalla contra el coronavirus.

Habrá que esperar el ajuste que hará el presidente López Obrador a su gabinete y ahí, empezar a sacar conclusiones de los funcionarios que se van, pero sobre todo de aquellos que no jugaron de manera honesta desde que tomó protesta como el jefe del Ejecutivo.

El movimiento de cabezas también servirá para detectar y ubicar a los responsables de lanzar, desde la clandestinidad, los bombardeos de veneno contra el gobierno que les permitió ocupar un puesto de alto nivel en la administración pública de nuestro país, del cual nunca imaginaron ostentar.

En Cortito: Como anillo al dedo le quedó a la Suprema Corte la resolución de la Ley Bonilla. Bien entendieron los once togados conversos, -en otros tiempos señoritingos, machuchones, «maiceados» para el presidente Andrés Manuel López Obrador- que votar de manera unánime en este caso les permitiría alejar de su cancha el dedo acusador que los señala de no estar haciendo nada en la lucha que toda la sociedad libra contra esta pandemia, que arriba ya a sus 50 días de haberse arraigado en el país. Si haber «cedido» sus tiempos oficiales en televisión, de manera tardía, para la difusión de medidas santiarias y «permitir» que el resto de su burocracia dorada done, si quiere, un día de su jugoso salario, es mucho, entonces ofrezco una disculpa. Sin embargo, los hechos no lo señalan así, apuntan hacia un triste y penoso vacío de estos intocables togados, encabezados por Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. Por eso la declaratoria de inconstitucionalidad de la Ley Bonilla, con la que el gobernador Jaime Bonilla pretendía perpetuarse por cinco años, en lugar de dos para los que fue electo, los deja muy satisfechos.
Y claro que presumirán haberse sumado al proyecto «impecable» del Ministro, José Fernando Franco González Salas -próximo a dejar ya su lugar a otro togado, ungido por la 4T- porque ello les permitirá distraer los reflectores de esa mezquindad mostrada en el tema de Covid-19, hacia uno que les es ampliamente favorable.
¿Quién les podrá regatear esa decisión, más allá de Bonilla y sus pocos apoyadores? Todo lo contrario, serán aplaudidos por tirios y troyanos, pasarán a ser ahora como integrantes de un Poder Judicial autónomo, independiente, que no se arrodilla frente a los designios del Poder Ejecutivo. Habrá que ver cuánto les dura este bono de pretendida «legitimidad» a los once Ministros de la Suprema Corte, habrá que ver si les dura hasta que los alcance la tan necesaria, pero frenada en el Poder Legislativo, reforma a este Poder de la Unión.

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