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La Senadora Balderas y el síndrome de Estocolmo

Héctor Herrera Argüelles

La Senadora Balderas y el síndrome de Estocolmo
Marzo 05, 2020 12:14 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
Héctor Herrera Argüelles › AquiEdomex

Para liberarse, la mujer debe sentirse libre, no para rivalizar con los hombres,
sino libres en sus capacidades y personalidad’: Indira Gandhi

Un incidente de tránsito develó una historia que el Senado al mando de Ricardo Monreal se apresuró a disipar. Sin embargo, no es asunto menor, ni siquiera porque la senadora veracruzana de Morena, Claudia Esther Balderas Espinoza, sea ’una persona joven’ como expresó en su defensa, el Senador Monreal.

Un Senador de la República representa al Estado Mexicano. No es su deber ser un dechado de pureza, pero tiene la obligación de rodearse de personas de ’confianza’, aunque sean ’pecadores estándar’ como decía Felipe Calderón, si aquel del ’haiga sido como haiga sido’.

Sucede que la Senadora Balderas acompañada de su ’chofer’ Mario Espinoza Zetina chocó con una motocicleta de la policía en la colonia Roma de la CDMX. Al intentar darse a la fuga, más elementos de la Secretaría de Seguridad acudieron al lugar de los hechos y detuvieron el vehículo de la legisladora. En el jaloneo, un policía encontró un sobre de ’polvo blanco’ en las pertenencias de Espinoza. En cualquier otro caso, el susodicho habría sido detenido y señalado por ’posesión de droga’. En ese momento, la Senadora tendría que aceptado acudir al Ministerio Público para aclarar la situación. Si en efecto, el ’chofer’ cargaba con la droga o de manera contraria, que también sucede, que los policías hubieran sembrado la droga en el chofer.

En lugar de disipar las dudas, ambas partes decidieron quedarse con su golpe. El policía con el golpe a la motocicleta y la Senadora con la duda o confirmación de que su protegido es adicto a alguna sustancia. Una situación ’normal’ en la CDMX, habría terminado con los pasajeros del automóvil en el Ministerio Público para deslindar responsabilidades. Sin embargo, la Senadora Balderas charoleó y horas después, en el Senado, hicieron ajuste de daños.

El punto es que al señor Mario Espinoza Zetina quien en algún momento fue acusado de violación y pederastia en el Estado de Veracruz, ya el Senado le debería haber pedido un examen toxicológico, y de manera fundada, también debería pedírselo a la Senadora Balderas.

Espinoza Zetina no solo es chofer de la Senadora Balderas. En el Senado aseguran que es algo más que su ’asistente’, y además se desempeña como asesor parlamentario. Todavía en septiembre del 2019 tenía un contrato de prestación de servicios profesionales liberado por el Comité de Transparencia del Senado el 5 de abril del mismo año. En el contrato no se especifican las labores de Zetina, pero en diez meses ha cobrado más de medio millón de pesos. En su expediente, Zetina no cuenta con estudios profesionales, pero dice ser ’experto en artes marciales’ y tener estudios de gastronomía.

Aunque el señor Espinoza Zetina no tiene estudios profesionales, la Senadora Balderas está en todo su derecho de considerar confiable a un individuo con antecedentes de carácter penal, y con dudas respecto a sus adicciones, pero también está obligada a clarificar su relación profesional con el individuo, y sobre todo descartar, la vertiente del ’narcomenudeo’. ¿En dónde y con quién consigue la droga?

¿Es la Senadora víctima de una especie de chantaje emocional o sufre el Síndrome de Estocolmo? Solo así se podría explicar que una Senadora de la República tenga vínculos emocionales y de confianza con un individuo con antecedentes penales y con dudas sobre sus adicciones.

En esta coyuntura donde el discurso feminista cobra fuerza y vigencia. Cómo explicar la defensa del Senador Monreal con un ’es muy joven’, si la Senadora parece víctima de una especie de extorsión emocional. Su juventud, seguramente, le impide racionalizar a la Senadora Balderas que, como personal de confianza tiene a un delincuente sexual y a una persona con problemas de adicciones, si es el caso. Pobre senadora, víctima de su juventud y de su inconsciencia.



De la libreta

a) Dos hechos recientes muestran en efecto, que la mano negra sigue operando contra la Universidad Nacional. El diputado de Morena, Miguel Ángel Jáuregui, presentó una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que después del rechazo de la comunidad universitaria, decidió retirar a regañadientes. Días después, un grupo de encapuchados tomó violentamente las instalaciones del CCH Atzcapotzalco. Sucede que el Diputado Jáuregui, es legislador por el Distrito 3 de Atzcapotzalco, y pertenece al grupo político que conforman entre otros: Vidal Llerenas. Alcalde en Atzcapotzalco; Mario Delgado, líder de Morena en la Cámara de Diputados; y el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. Salvo Jáuregui quien es egresado de la UNAM, ni Llerenas, ni Delgado, ni Ebrard estudiaron en la máxima casa de estudios. Llerenas y Delgado estudiaron en el ITAM y en la Universidad de Essex. Ebrard estudió en el Colegio de México.

b) José Luis de la Cruz, Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico A.C., asegura que México debe prepararse para enfrentar los efectos económicos y financieros del problema de salud pública generado por el COVID-19. Hasta el momento son cuatro, los efectos inmediatos: la caída bursátil, la depreciación del peso, la contracción del precio del petróleo y la pérdida de valor del oro. Aunque el Presidente tenga otros datos.

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